Dra. Arancha Pérez Plaza: “Un buen cirujano también debe saber cuándo no operar”

La Dra. Arancha Pérez Plaza, presidenta de la Sociedad de Cirugía Plástica, Reconstructora y Estética de la Comunidad Valenciana, aborda en el programa Colegiados Médicos de COPE Valencia los principales avances y retos de una especialidad que va mucho más allá de la cirugía estética. Desde la reconstrucción tras un cáncer hasta el tratamiento de quemaduras, traumatismos o malformaciones, la cirugía plástica desempeña un papel fundamental en la recuperación de la funcionalidad y la calidad de vida de los pacientes.
En esta entrevista reflexiona sobre la influencia de las redes sociales en las expectativas de los pacientes, la importancia de la seguridad y la formación especializada, el intrusismo profesional y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías en la cirugía reconstructiva y estética.
Cuando hablamos de cirugía plástica, estética y reparadora, ¿qué abarca realmente esta especialidad?
Es una de las especialidades más amplias y completas de la Medicina. No nos centramos en un órgano concreto o en una única zona anatómica, sino que podemos tratar prácticamente cualquier parte del cuerpo, desde el cuero cabelludo hasta los pies.
Tiene dos grandes ámbitos: la cirugía reparadora o reconstructiva y la cirugía estética. El denominador común es restaurar la forma y la función. No solo buscamos recuperar la funcionalidad de una parte del cuerpo, sino también que el paciente pueda volver a reconocerse y sentirse cómodo con su imagen corporal.
¿Hasta qué punto puede una intervención reconstructiva cambiar la calidad de vida de una persona?
Muchísimo. Reconstruir no significa simplemente conseguir que algo quede bonito. Queremos devolver la funcionalidad a un órgano o miembro que la ha perdido, procurando que el paciente tenga menos dolor y una mejor calidad de vida.
Además, existe un componente psicológico y social muy importante. Recuperar la imagen corporal también forma parte de recuperar la salud y el bienestar de los pacientes.
¿Cómo están influyendo las redes sociales y los filtros en las expectativas de quienes acuden a consulta?
Las redes sociales han influido muchísimo en nuestra práctica diaria. Estamos continuamente expuestos a imágenes seleccionadas, retocadas o incluso generadas digitalmente. El problema aparece cuando una persona compara su anatomía real con una imagen que no lo es.
Hay pacientes que llegan a consulta con fotografías modificadas mediante filtros y preguntan si pueden conseguir ese resultado con una intervención.
Una buena cirugía no debe perseguir un filtro o una simulación. Debemos buscar resultados proporcionados, naturales y seguros, partiendo siempre de expectativas realistas.
¿Hay ocasiones en las que es necesario desaconsejar una intervención?
Sí, y creo que es una de las decisiones más importantes que debemos tomar. Saber operar es fundamental, pero un buen cirujano también debe saber cuándo no operar.
Puede ocurrir cuando las expectativas del paciente no son realistas, cuando consideramos que la intervención no va a aportar una mejoría o cuando los riesgos superan los beneficios. En estos casos, debemos explicar al paciente qué podemos conseguir realmente con la cirugía y cuáles son sus posibles riesgos.
Por eso, la primera consulta es clave. Necesitamos conocer los antecedentes médicos, valorar la anatomía del paciente y, sobre todo, escuchar qué espera conseguir. Un paciente bien informado toma mejores decisiones y llega a la cirugía con expectativas más realistas.
El intrusismo profesional es una de las preocupaciones del sector. ¿Qué riesgos supone para los pacientes?
Es un tema que nos preocupa bastante porque afecta directamente a la seguridad del paciente. A veces tendemos a banalizar la cirugía estética porque se realiza de forma electiva, pero no deja de ser una intervención quirúrgica y, como cualquier otra, puede tener complicaciones.
Es fundamental que el paciente conozca quién va a operarle, dónde se realizará la intervención y si el profesional cuenta con la formación y titulación correspondientes para poder ejercer en nuestro país.
La cirugía plástica, estética y reparadora es una especialidad médico-quirúrgica oficial que requiere una formación específica a través del MIR. Es importante diferenciarla de la medicina estética, que generalmente comprende procedimientos médicos no quirúrgicos o mínimamente invasivos.
Una de las grandes preocupaciones de cualquier paciente es el resultado. ¿Qué papel tienen actualmente la simulación 3D y la inteligencia artificial en la cirugía plástica?
Disponemos de herramientas que nos permiten planificar las intervenciones y realizar simulaciones de los posibles resultados. Utilizamos fotografías estandarizadas, planificación digital, simulaciones tridimensionales y herramientas basadas en inteligencia artificial.
Son recursos muy útiles tanto en cirugía estética como reconstructiva, porque facilitan la planificación y la comunicación con el paciente.
Sin embargo, una simulación nunca debe interpretarse como una garantía del resultado. Trabajamos con tejidos vivos y existen factores, como la anatomía, la cicatrización o el posoperatorio, que pueden influir en la evolución.
¿Cuáles considera que son los avances más importantes de la especialidad?
La microcirugía ha supuesto uno de los grandes avances en cirugía reconstructiva. Nos permite trasladar tejidos del propio paciente, como piel, músculo o hueso, para reconstruir zonas afectadas por tumores, traumatismos, quemaduras o malformaciones.
Gracias a estas técnicas podemos recuperar funciones que antes eran muy difíciles de restaurar y, en determinados casos, evitar amputaciones.
También hemos avanzado mucho en precisión, planificación quirúrgica, impresión 3D y técnicas menos invasivas que permiten preservar más tejidos.
Como presidenta de la Sociedad de Cirugía Plástica, Reconstructora y Estética de la Comunidad Valenciana, ¿cuáles son los principales retos de los especialistas valencianos?
En la Comunitat Valenciana contamos con grandes profesionales, comprometidos con la formación continua, la innovación y, sobre todo, con la seguridad del paciente.
Uno de nuestros principales retos es precisamente defender esa seguridad, combatir el intrusismo y evitar que se banalice la cirugía plástica. Que una intervención tenga una finalidad estética no significa que sea un procedimiento menor.
También queremos que la población conozca mejor el alcance de nuestra especialidad y pueda identificar a los profesionales que cuentan con la formación adecuada.
Otro reto fundamental es mantener una formación continuada de calidad y seguir impulsando la colaboración entre especialistas, la actualización de conocimientos y la innovación.
Para un estudiante de Medicina o un MIR que esté valorando su futuro profesional, ¿por qué le recomendarías elegir Cirugía Plástica, Estética y Reparadora? ¿Qué hace especial a esta especialidad?
Es una de las especialidades quirúrgicas más amplias y completas que existen. Es muy variada y, sobre todo, creativa. Aunque todo se basa en conocimientos médicos y anatómicos, muchas veces necesitamos encontrar soluciones diferentes para cada paciente. Siempre debemos contar con varias alternativas y eso requiere mucha creatividad, estudio y preparación.
Además, no nos centramos en una única región anatómica, lo que nos permite abordar problemas muy diversos y dominar numerosas técnicas quirúrgicas. También tenemos la posibilidad de combinar la cirugía reconstructiva con la estética, tanto en el ámbito público como en el privado.
Como no existe una única solución para cada problema, debemos mantenernos en constante formación y valorar qué técnica es la más adecuada para cada paciente.
Creo que hay pocas cosas tan gratificantes como utilizar la cirugía no solo para curar, sino también para restaurar la forma, recuperar la funcionalidad y devolver calidad de vida a las personas. Esa capacidad es lo que hace tan especial a nuestra profesión.


