“ALTEA, MAR Y MONTAÑA” ENTRE BERNIA Y LA SERRA GELADA

Altea es uno de los municipios turísticos por excelencia de la Costa Blanca alicantina. Su indiscutible éxito se basa fundamentalmente en la belleza de su litoral, en la excelente oferta náutico-deportiva y en el alto nivel de las actividades culturales que se desarrollan en esta población que tanto ha gustado siempre a pintores, escultores y fotógrafos y que cuenta con una Facultad de Bellas Artes. Además, el nombre de Altea,  se asocia estrechamente a la música de calidad, gracias a la buena programación del gran auditorio municipal –el “Palau Altea”- como a la actividad de su bandas de música –la “Sociedad Filarmónica Alteanense” y la “Recreativa de Altea la Vella” y a eventos tan originales como el “Castell de l’Olla”, un singular espectáculo que se celebra cada mes de agosto junto al mar y desde el mar al mismo tiempo, y en el que se combinan magistralmente la música sinfónica, las mejores voces líricas, la poesía y la pirotecnia.

Aunque en este artículo vamos a recomendar conocer una serie de enclaves naturales de Altea y sus alrededores, debemos destacar que el casco histórico de Altea exige una vista en profundidad, que a todos encantará. No vamos a encontrar grandes monumentos, pero sí una perfecta armonía en las calles y plazas que conforman  la trama urbana de una población abrazada a una colina, desde la que se domina perfectamente el Mediterráneo, con la bahía de Altea enmarcada entre el Morro de Toix y la Serra gelada. Desde la zona más comercial y animada de Altea (donde se hallan el ayuntamiento, el mercado, correos y las principales tiendas y oficinas bancarias) se inicia el recorrido por el entrañable barrio de Vellaguarda, que pasa después por la plaza de la Cantarería y culmina en la plaza en donde estuvo situado el castillo y que actualmente  ocupa la iglesia parroquial de la Virgen del Consuelo, cuya cúpula de azulejos blancos y azules es probablemente la más fotografiada de todos los templos  de la Comunidad Valenciana. En las estrechas calles de Altea nos encontramos con diferentes talleres artesanales dedicados a la orfebrería, a la cerámica y al cuero principalmente. También abundan los pequeños restaurantes, las tiendas de moda y las galerías de arte, pues hay que resaltar que Altea ha sido siempre una villa que ha cautivado a los pintores, que han dejado plasmados en sus cuadros las más bellas perspectivas y rincones. A los pies del casco antiguo nos encontramos, a partir de la calle del Conde de Altea, con el viejo  barrio de pescadores, muy modernizado actualmente y presidido por un magnífico paseo marítimo, que tiene como eje principal el puerto de Altea.

Asimismo basa Altea su éxito como municipio turístico en su privilegiada situación geográfica, que le proporciona un peculiar microclima, propiciado por la existencia de una hermosa fachada marítima –desde el Morro de Toix y el Mascarat hasta l’Albir y la Serra Gelada-, protegida por un impresionante anfiteatro montañoso: la sierra de Bèrnia. Esas montañas agrestes, los barrancos profundos y los pequeños valles, forman también parte imprescindible de la amplia gama de atractivos naturales y paisajísticos de Altea.

Para conocer los rincones más interesantes de Altea podemos recomendar el libro de Rafael Cebrián “Altea, mar y montañas” (Aitana Editorial), que incluye veinte rutas excursionistas por Altea y por parte de la Marina Alta, que resulta especialmente indicada para aquellas personas que posean una especial sensibilidad con respecto al paisaje mediterráneo y que sientan respeto y admiración por las montañas que, en la Marina alicantina, se vinculan íntimamente al litoral. En el libro se describen con precisión los mejores itinerarios para acceder a cumbres desde las que se pueden contemplar panorámicas bellísimas: Aitana (1.558 metros de altitud), Puigcampana (1.406) o Bèrnia (1.129) hasta el Ponoig (1.181), la Penya Alta (1.219) o el Peñón de Ifach (328). A cualquier persona le puede resultar muy útil este libro para realizar excursiones por las sierras de Bèrnia, Oltà, Xortà, Serrella y por el Parque Natural de la Serra Gelada, que comprende también los islotes (l’Illa Mitjana, por ejemplo) situados frente a los acantilados. Por otra parte están los senderos que nos aproximan a las Fuentes del río Algar, que nos sorprenden por la abundancia, transparencia y calidad de sus aguas, que fecundan los campos de Callosa d’En Sarriá, Altea y otros municipios cercanos.

Bèrnia es una sierra enormemente valorada por los vecinos de Altea y por miles y miles de personas que se consideran enamorados de este excepcional enclave de la Marina Baixa. Las fotografías realizadas por Rafael Cebrián reflejan desde perspectivas muy distintas las quebradas siluetas de Bèrnia, de Aitana y de las demás sierras, y en algunas se aprecia perfectamente la increíble ubicación de algunos castillos árabes, como los de Serrella y Cofrentes, o la del Fort de Bèrnia, que fue mandado construido en el siglo XVI bajo el mandato del rey de España Felipe II. Capítulo aparte merece el castillo de Guadalest, que, al igual que los anteriormente mencionados, podría definirse como un nido de águilas o fortaleza inexpugnable, antes de que existiera la artillería.

Merece la pena iniciar las excursiones por Altea y su entorno por el Morro de Toix, ya que desde allí se domina una espléndida panorámica de la bahía. El Morro de Toix está formado por un impresionante conjunto de acantilados prácticamente verticales que alcanzan los doscientos metros de desnivel sobre el nivel del mar. Cebrián nos propone seguir una ruta senderista que nos lleva hasta las dos cimas más importantes de la sierra de Oltà, y que superan los quinientos metros de altitud. Muy cercano al Morro de Toix se halla otro paraje impactante: el barranco del Mascarat, en donde podemos admirar un colosal tajo o hendidura de casi trescientos metros de desnivel. El desfiladero del Mascarat constituyó antaño un enorme obstáculo para las comunicaciones por el litoral alicantino. Ahora, cuando la autopista, la carretera y el ferrocarril (Dénia-Altea-Alicante) superan en menos tiempo el Mascarat, hay que recomendar un paseo para admirar este singular paraje montañoso tan cercano al mar, que fue escenario siglos atrás de las correrías de un famoso bandolero, conocido como el Mascarat. Quien desee realizar excursiones por la sierra de Bèrnia puede seguir itinerarios muy interesantes que pasan por lugares tan atractivos como el Fort de Bèrnia (850 metros), la Cova de l’Arc (arco natural abierto en las vertientes septentrionales de la sierra), el Forat de Bèrnia y, desde luego, la cumbre de la sierra, que se eleva a más de mil metros de altitud y que constituye una inmejorable atalaya de Altea y de gran parte de la comarca.